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Artículo I de la Constitución del Gran Oriente de Francia

“La FrancMasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad. Trabaja por la mejora material, ética y el perfeccionamiento intelectual y social de la humanidad.

Sus principios son la tolerancia mutua, el respeto a los demás y a uno mismo, la libertad absoluta de conciencia.

Considerando las concepciones metafísicas del dominio exclusivo de la apreciación individual de sus miembros, rehúsa toda afirmación dogmática. Concede una importancia fundamental al Laicismo. Su lema es Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

Con más de 240 años de existencia, el Gran Oriente de Francia es la Obediencia más antigua del panorama masónico fundada en 1773 en continuidad con la primera Gran Logia que se remonta a 1728 y que cuenta en la actualidad con mas de 50.000 miembros agrupados en cerca de 1.300 logias.

Sus logias ofrecen un amplio abanico de prácticas y temas de estudio: simbolismo, espiritualidad, y temas sociales que es su fuente de riqueza y de fructuosos intercambios.

Funciona con un modelo democrático siendo sus logias soberanas. Los diferentes cargos y sus funciones son electivas y se enmarcan en el plano de la renovación y la duración. Las logias están representadas en la Asamblea General (llamada “Convent”) según el principio: “Una logia, un voto”.

Diferentes comisiones permiten profundizar en campos como la laicidad, la bioética o el desarrollo sostenible.

Una Obediencia histórica y democrática

Los miembros del Gran Oriente de Francia son herederos de hombres y mujeres que obraron, a su manera, buscando el progreso y mejora de la humanidad:

Voltaire, La Fayette, Garibaldi, Francesc Ferrer i Guardia, Louise Michel, Miijail Bakunin Pierre Brosolette, etc…

Por eso el Gran Oriente de Francia es vigilante defensor de los principios contenidos en su divisa que es también la de la República: LIBERTAD – IGUALDAD- FRATERNIDAD

La LAICIDAD completa estos principios, brindando a los ciudadanos la libertad de conciencia: “creer o no creer” y se opone totalmente al racismo, al fundamentalismo religioso y a los enemigos de la democracia.

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